Autora : Nariel Springfield 3 sept. 2015



¡Hola cerecitas!

A lo largo de estos últimos meses me he dado cuenta de que muchas personas, a la hora de escribir, tienen algunas manías que entorpecen la lectura o que les da un tono diferente al que debería tener. También me he fijado en que no parecen estar muy claros los formatos de escritura de según qué tipo de texto e incluso la puntuación de los diálogos. Por eso mismo he decidido hacer de vez en cuando entradas que ayuden a tener en cuenta algunas de estas cositas. No es fácil quitarse según qué manías a la primera, pero son cosas que, a la hora de revisar antes de presentar vuestro trabajo a una editorial, o incluso antes de autopublicarlo,vienen bien retocar. Hoy vamos a tocar el tema de los excesos de según qué cosas y por qué no hay que hacerlo. ¿Preparados para tomar apuntes? ¡Pues allá vamos!

Puntos suspensivos

Esto es algo más común de lo que parece: el exceso de puntos suspensivos. Algunos autores los usan de vez en cuando, para algunas frases o diálogos determinados, pero hay otros tantos que lo usan por defecto en vez de utilizar otros signos de puntuación o incluso como terminación de una frase. Mal. Los puntos suspensivos nunca deben utilizarse como sustitutivo de los puntos y las comas, o como final de una frase a no ser que se quiera dar a entender que el personaje duda. Por ejemplo:

<<─Bueno... voy a por mi presa...>> Si lo leéis con la entonación adecuada que dan estos puntos (es decir, dudando) parece que el personaje duda de ello, o incluso que no se siente del todo bien emocionalmente. Parece alicaído.

<<─Bueno, voy a por mi presa.>> En este caso, sin embargo, el personaje simplemente anuncia a lo que va, sin implicación emocional o duda. Suena más contundente, más seguro.

Así que nunca os excedáis con los puntos suspensivos. Si no queréis expresar algo como esto, mejor utilizar la puntuación normal. Entonces...

¿Cuándo se utilizan los puntos suspensivos?

1. Enumeraciones: Cuando no se finaliza la enumeración se puede cerrar con "puntos suspensivos" con el significado de "etc." Pero solo se utiliza uno de los dos, nunca los dos a la vez.
2. En citas literales: Cuando se escribe una cita literal de alguien y se omite una parte, los puntos suspensivos se ponen entre paréntesis o corchetes en en lugar en el que iría la parte omitida.
3. Duda: Cuando en un diálogo, pensamiento o narración se quiere dar a entender que se duda sobre algo, o que se toma tiempo para pensar lo que va a decir.
4. Cuando se corta un diálogo: Si dos personajes están hablando, y uno de ellos corta el otro, la frase del que es cortado debe acabar en puntos suspensivos para dar a entender que la frase quedó a medias.

¿Cómo se puntúan los puntos suspensivos?

Sí, chicos, se puntúan.

1. En primer lugar (que también lo he visto), los puntos suspensivos son solo tres. No hay que poner una retahíla de puntos, tan solo tres. Esto quiere decir que tras los puntos suspensivos, aunque se empiece nueva frase, no se pone punto, porque eso implicarían cuatro puntos. Solamente se deja un espacio y se comienza con mayúscula la siguiente frase.

2. Si tras los puntos suspensivos la frase continúa, se mantiene la minúscula.

3. La palabra posterior a unos puntos suspensivos va separada de estos por un espacio, mientras que la palabra precedente va pegada.

4. Después de los puntos suspensivos puede o no haber otro signo de puntuación (salvo el punto), que de existir nunca se coloca antes de los puntos suspensivos, como por ejemplo una coma. Por poneros un ejemplo: <<Debería ir a ver a mi abuela..., pero tengo demasiados deberes>>.


Frases muy largas

Esta es otra cosa que me he encontrado infinidad de veces: frases extremadamente largas. A veces, cuando intentamos narrar algo o describir un entorno, nos olvidamos de que el lector necesita respirar y nos emocionamos alargando las frases. Esto es un error. Nunca está de más puntuar. De hecho, a veces menos es más, y varias frases cortas consiguen que la lectura sea más pausada y el lector disfrute del entorno o de la escena que se describe. A veces parece que se le tienen miedo a los puntos o a las comas, cuando en verdad son el mejor aliado del escritor.

Una buena manera de saber si vuestras frases son o no demasiado largas o si necesitan algún tipo de signo de puntuación, es leer en voz alta. Con calma, cogéis el texto y comenzáis a leer con la entonación adecuada y haciendo pausas para respirar tan solo en las comas (pausa corta) y en los puntos (pausa larga). Si no sois capaces de llegar del tirón hasta ellas, es que falla algo. En ese momento tenéis que coger aire, relajaros, y ver si podéis meter un signo de puntuación en algún sitio (a veces simplemente se nos olvidan), o si tenéis que reestructurar la frase desde el principio.

Esto es muy importante, ya que las frases demasiado largas no solo hacen que la lectura sea más dificultosa, sino que además puede hacer que la frase, al final del todo, pierda el sentido.


La forma del imperativo

Vamos a acabar este primer taller con algo de gramática, y es que a menudo me encuentro con el mismo fallo a la hora de escribir la segunda persona del plural del imperativo. Sea cual sea el verbo, siempre está mal escrito, y es que se tiene la mala manía de utilizar el infinitivo para esta forma verbal. Mal. Si buscáis la conjugación correcta de los verbos, veréis que nunca se utiliza el infinitivo como forma para el imperativo, porque es incorrecto. Vamos a poner un ejemplo para que lo entedais mejor:

<<Y de repente, en el silencio de la tarde, la voz de mi madre resonó por toda la casa.
─¡Andrés, Juan! ¡Ir a podar los árboles!>>.

Esta es la forma incorrecta de imperativo. El verbo "ir", en este caso, es el que implica la orden que da la madre, por lo que debe ir en imperativo, cuya forma correcta debería ser la siguiente:

<<Y de repente, en el silencio de la tarde, la voz de mi madre resonó por toda la casa.
─¡Andrés, Juan! ¡Id a podar los árboles!>>.

Si tenéis dudas sobre cómo escribirlo, siempre podéis buscar la conjugación de los verbos en español antes de meter la pata, porque por desgracia este falo es más común de lo que imagináis.

¡Y hasta aquí el taller de hoy! Espero que estas cositas os vengan bien a la hora de escribir. Otro día os traeré nuevas cositas. Si tenéis alguna duda, o queréis que hable de algo en concreto porque necesitáis un cable, no dudéis en dejármelo en los comentarios. Intentaré aclararos todas las dudas que pueda.

¡Hasta la próxima, cerecitas!

{ 2 comentarios... lee los comentarios o comenta }

  1. ¡Muy instructivo!

    Siempre he pensado que una buena forma de aprender o, por lo menos, de ampliar tus miras, es sentarte a hablar con una persona con más experiencia en el ámbito sobre el que se quiere aprender. Bueno, en este caso sería sentarnos a leer lo que nos tienes que explicar, pero ya me entiendes.

    Muy instructivo este taller. Espero que la gente que lo lea aprenda mucho de él, y también me alegro por mí mismo, porque veo que todos estos vicios tan poco fructíferos están superados por mi parte... ¡algo es algo! Bueno, a veces hago unas construcciones gramaticales un poco largas, pero no es el tipo de frase predominante en mis obras...

    ¡Te seguiré (stalkeando) de cerca!

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  2. Jajajajaja me alegro de que te guste, ¡y más de que hayas superado estas cosas! La verdad es que yo he tenido esos vicios también cuando empezaba, pero son cosas que vas mejorando y aprendiendo con el tiempo, leyendo mucho y con buenos consejeros. Espero que ayude mucho a otros que empiecen a escribir. Otro día haré otro, que hay mucho mucho aún que decir =P

    ¡Gracias por leerme! <3

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