Autora : Nariel Springfield 4 mar. 2016



¡Hola cerecitas!

Como lo prometido es deuda, hoy vengo a hablaros sobre los pasos a dar y las cositas a tener en cuenta para presentar un manuscrito a la editorial, así como algunos consejos personales que creo necesarios. Los que me conocéis ya sabréis que soy un poco tikismikis a la hora de presentar las cosas y que presto mucha atención al detalle, y en algunos casos creo que puede ser incluso un punto a favor. ¡Empezamos!

Elección de la editorial

Si has optado, finalmente, por mandar tu manuscrito a una editorial, antes de nada lo mejor que puedes hacer es registrar tu obra en el Registro de la Propiedad Intelectual (que de esto ya hablaré en otro post). Es muy importante que tu obra esté protegida antes de dar el paso.

Una vez hecho esto, viene el largo camino de encontrar editorial. Una opción es buscar un buen agente literario que pueda mover nuestra obra y conseguir que alguna editorial nos dé el visto bueno. Pero este tema es también muy largo (más que nada porque no hay muchos agentes literarios), así que vamos a suponer que nos encontramos solos ante la duda. ¡Qué horror!



Este paso es muy importante, más que nada porque podremos ahorrarnos unos cuantos "noes". Tenemos que hacer un pequeño estudio de las editoriales y buscar una donde nuestra obra podría encajar. Es decir, si mandamos el manuscrito de una novela policíaca a una editorial que solo publica romántica, es obvio que la respuesta va a ser un rotundo no. Lo bueno es que no hace falta que nos tiremos días o incluso meses mirando una por una todas las editoriales habidas y por haber, ya que el Ministerio de Educación y Cultura tiene una herramienta muy útil para estas búsquedas donde podemos seleccionar las editoriales en base a su catálogo.

Una vez lo tengamos, debemos ver si la recepción de manuscritos está abierta o cerrada, porque en el caso de las pequeñas editoriales, como todo el trabajo lo hace el editor, cuando reciben una buena cantidad de manuscritos cierran la recepción. Esto no quiere decir que descartemos enviar la obra aquí, sino que tengamos paciencia y esperemos a que vuelva a abrirla. Podemos guardar la dirección e ir mirando la web de vez en cuando.

De igual modo, tenemos que ver bien el potencial de las editoriales y la calidad de nuestra obra para hacer la elección. Si somos un autor novel, es más difícil que los grandes nombres puedan aceptar nuestro manuscrito sin un buen agente literario. No es imposible, pero sí más difícil, así que a veces es mejor apuntar un poco más abajo e ir subiendo escalones uno a uno.

También hay que tener en cuenta el tipo de obra que tenemos. Si por ejemplo se escapa de lo convencional y de lo que se vende en el mercado, tenemos que encontrar una editorial independiente que se centre precisamente en este tipo de obras más originales y exclusivas. Si por el contrario creemos que es una obra que se adapta bien a lo que funciona hoy en día, podemos tirar por editoriales con más nombre y, sobre todo, dedicadas a la temática de nuestra obra. Hay una gran variedad, así que debemos tomarlo con mucha calma y valora cada posibilidad.



Un pequeño consejo: Si habéis elegido ya editorial y conocéis algún autor que haya publicado con ellos, pedid su opinión para ver cómo trabajan, e incluso investigad por ahí un poco sobre ella. Por desgracia, en este mundillo, hay mucha gente que se aprovecha de los autores noveles. Y recordad que si vais a publicar con una editorial seria, nunca, JAMÁS, os pedirán que pongáis una parte del dinero. Eso sería co-edición, y no es lo que estamos buscando.

Contacta con la editorial

Una vez hemos encontrado la editorial (o editoriales) donde queremos probar suerte con nuestro manuscrito, toca contactar con ellos. En las webs siempre hay un formulario de contacto o una web para la recepción de manuscritos, así que buscaremos bien y tomaremos nota de lo que nos piden. Siempre podemos enviarlo directamente, nada nos lo impide, pero hay que pensar que las editoriales suelen estar saturadas de manuscritos, así que un primer contacto con ellos siempre es bueno.

El primer contacto debe ser un e-mail de presentación, pero no debemos caer en utilizar el mismo para todas las editoriales, porque queda muy frío e impersonal. Podemos buscar el nombre del editor, o incluso preguntárselo a algún escritor que conozcamos y que haya publicado allí para que el trato sea aún más cercano sin perder la seriedad. En este e-mail debemos presentarnos en pocas palabras, preguntar si aceptan manuscritos nuevos y cuál es el procedimiento a la hora de enviarlo, ya que no todas las editoriales siguen el mismo patrón (unas piden el manuscrito completo, otras solo los primeros capítulos, sinopsis, etc.). Con esto le damos a la editorial una imagen de profesionalidad: queremos hacer las cosas bien. Además, si su respuesta es un "no" o directamente no nos contestan, nos ahorramos tiempo de espera.

Si la editorial nos responde con un "si", es el momento de preparar la artillería pesada. Debemos leer bien lo que nos piden para valorar la obra, darle un repaso exhaustivo de nuevo (si el manuscrito es limpio, con pocas faltas y se nota que lo hemos revisado varias veces, es un punto a favor) y empezamos a preparar nuestra carta de presentación.

La carta de presentación

Aquí viene uno de los pasos más importantes. La carta de presentación es, precisamente, la carta para vender nuestra obra y vendernos nosotros mismos. No puede ser muy extensa, al igual que un curriculum, así que es mejor que no sea más de una página.

En esta carta vamos a tener que presentar nuestro trabajo, captar la atención y el interés del editor y convencerle de que nuestra novela es perfecta para su línea. Que es fresca, novedosa y que, por lo tanto, merece que le dedique su tiempo. Como he dicho tiene que ser corta, así que comenzaremos hablando de nuestra obra y resumimos el argumento con sus puntos fuertes (no es una sinopsis, esto hay que tenerlo muy claro). Tiene que ser un pequeño discurso que le haga asimilar la esencia de la obra, que le haga pensar "cuéntame más".



Una vez presentada, tenemos que hablar de nosotros mismos, y pasa exactamente igual: debemos vendernos. Cualquier cuestión que creamos que va a beneficiarnos la utilízaremos: si colaboramos en un blog, si tenemos muchos seguidores y visitas en alguna página literaria, si hemos ganado o quedado finalista en algún certamen, etc. Todo esto hará ver al editor las posibilidades que le reportaría publicar nuestro manuscrito.

Pero ojo, no hay que ser muy poético o "literario" en esta carta, sino que es un tú a tú. Hay que mostrarse serio y profesional y dejar un poco de lado el ego; muchas veces el aire de experto en literatura ahuyenta a los editores y nos crea una mala imagen de cara a otros trabajos. Tampoco debemos mostrarnos demasiado adulador, que de esos hay muchos. Simplemente nos presentaremos, nos venderemos de la mejor manera que podamos y le mostraremos que nuestro trabajo es bueno y nosotros profesionales. Es mejor ser uno mismo, crear la carta desde cero, con nuestras propias palabras y no buscar plantillas predefinidas por ahí. Eso queda frío e impersonal.

Cuando vayamos a enviar la carta, debemos acordarnos de revisar qué nos han pedido para valorar la obra y adjuntarlo todo por separado y bien nombrado. Como he dicho, la atención al detalle en estas cosas es muy importante.

Y creo que no me dejo nada más. Como siempre, si tenéis alguna duda o queréis que dedique un post a algún más solo tenéis que ponérmelo en los comentarios. En adelante, como puse en la encuesta, haré un post dedicado al ISBN y el depósito legal para autoediciones y otro a la protección de nuestras obras. Espero que el post os haya gustado y, sobre todo, que os ayude a la hora de comenzar vuestra andadura literaria. ¡No os olvidéis de seguirme en mis redes sociales!

¡Hasta la próxima, cerecitas mías!

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